20 jun. 2012

Adios a un gran fabulador

Ray Bradbury (1920-2012) está dentro de los muchos escritores que todavía no he tenido tiempo de leer.
En su carrera de más de setenta años ha inspirado a generaciones de lectores a soñar. Escribió cientos de cuentos y cerca de cincuenta libros, entre los que se encuentran  Crónicas marcianas (1950)3 y la novela distópica Fahrenheit 451 (1953).
Sobre su vida sé muy poco, por lo tanto solo voy a dejarles un párrafo de uno de sus mejores libros.
Estoy convencida que Ray Bradbury ha alimentado la fantasía y la ensoñación de miles de lectores y que a vivirá por siempre en sus libros y sus almas.



CRONICAS MARCIANAS


 
YLLA 

Tenían en el planeta Marte, a orillas de un mar seco, una casa de columnas de 
cristal, y todas las mañanas se podía ver a la señora K mientras comía la fruta 
dorada que brotaba de las paredes de cristal, o mientras limpiaba la casa con 
puñados de un polvo magnético que recogía la suciedad y luego se dispersaba en 
el viento cálido. A la tarde, cuando el mar fósil yacía inmóvil y tibio, y las viñas se 
erguían tiesamente en los patios, y en el distante y recogido pueblito marciano 
nadie salía a la calle, se podía ver al señor K en su cuarto, que leía un libro de 
metal con jeroglíficos en relieve, sobre los que pasaba suavemente la mano como 
quien toca el arpa. Y del libro, al contacto de los dedos, surgía un canto, una voz 
antigua y suave que hablaba del tiempo en que el mar bañaba las costas con 3 
vapores rojos y los hombres lanzaban al combate nubes de insectos metálicos y 
arañas eléctricas. 
El señor K y su mujer vivían desde hacía ya veinte años a orillas del mar 
muerto, en la misma casa en que habían vivido sus antepasados, y que giraba y 
seguía el curso del sol, como una flor, desde hacía diez siglos.  
El señor K y su mujer no eran viejos. Tenían la tez clara, un poco parda, de casi 
todos los marcianos; los ojos amarillos y rasgados, las voces suaves y musicales.  
En otro tiempo habían pintado cuadros con fuego químico, habían nadado en 
los canales, cuando corría por ellos el licor verde de las viñas y habían hablado 
hasta el amanecer, bajo los azules retratos fosforescentes, en la sala de las 
conversaciones.  
Ahora no eran felices.  

2 comentarios:

  1. Bueno, acabo de llegar a tu blog y he visto tantas cosas que me gustan e notan poquito espacio porque llevas tiempo. Me gusta la novela distópica y Bradbury era grande. Ha sido una terrible pérdida. He visto además a Saramago y una reseña que ahora mismo voy a leer porque se adapta bien a mis gustos. Gracias por contactar. Un saludo :)

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    1. Perdón por la tardanza, pero los comentarios no me salian publicados en el blog :)
      Espero disfrutes de Saramago con su Claraboya, a mí me encantó.
      No esperes algo de lo que ya has leído de él... ésto es muy difernte.
      Y gracias por tu entrada!
      Saludos

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