24 feb. 2013

El pájaro pintado, Jerzy Kosinski



 "Una rabia silenciosa se apoderaba entonces de Lej. Miraba solemnemente a los pájaros 
encerrados en las jaulas, mascullaba algo para sus adentros. Finalmente, después de un estudio prolongado, elegía al pájaro más robusto, lo ataba a su muñeca, y mezclaba los ingredientes más diversos para preparar pinturas pestilentes de distintos colores. Lej daba vuelta al pájaro y le pintaba las alas, la cola y el pecho con todos los tonos del arco iris hasta que su aspecto era más llamativo que un ramillete de flores silvestres.(...)El pájaro empezaba a piar y atraía a una bandada de su misma especie que revoloteaba inquieta sobre nuestras cabezas.(...)Lej me hacía una seña para que soltara al prisionero. Este se elevaba, dichoso y libre, como una mancha irisada contra el fondo de nubes, y se integraba en seguida en el seno de la bandada marrón que lo aguardaba. Los pájaros quedaban fugazmente desconcertados. El pájaro pintado describía círculos de un extremo de la bandada a otro, esforzándose en vano por convencer a sus congéneres de que era uno de ellos. Pero, deslumbrados por sus colores brillantes, los otros pájaros volaban alrededor de él sin convencerse. Cuanto más se obstinaba el pájaro pintado por incorporarse a la bandada, más le alejaban. No tardábamos en ver cómo una tras otra, todas las aves de la bandada protagonizaban un ataque feroz. Al cabo de poco tiempo la imágen multicolor se precipitaba a tierra. Cuando por fin encontrábamos el pájaro pintado, casi siempre estaba muerto."



Hablar de El pájaro pintado no es nada fácil ya que luego de terminarla uno queda preguntandose  ¿por dónde empiezo a ordenar mis pensamientos?

Es un libro intenso que te hace sentir compasión, tristeza, asco, rabia...todo mezclado en cada capítulo.

Un niño polaco judío, que a sus seis años y en pleno comienzo de la Segunda Guerra Mundial, sus padres lo dejan en una granja para tratar de salvarlo de la persecución nazi, debe sobrevivir a un mundo  supersticioso y desconocido.

De ahí hasta el final de la guerra, éste niño irá pasando por diversas granjas dentro de la campiña de Polonia donde la crueldad, el sadismo, la brutalidad y la ignorancia lo llevaran al punto de la locura y hasta a perder el habla con tal de sobrevivir.

Pero a pesar de todo lo detallado(en un par de capítulos tuve que leerlos rápidamente por la sensación de que se me revolvía el estómago) Kosinski nos lleva de la mano de éste niño por un cuadro donde nos pinta con un pincel suave y detallado una naturaleza y sus animáles, con una paleta de colores maravillosa y luminosa, donde podemos utilizar el sentido del ofato, la vista y el oído mientras estamos leyendo.

En conclusión es un libro de contrastes entre el horror de la vida y la belleza del entorno, La brutalidad del ser humano y la inocencia de un niño. Todo narrado con un estilo conciso y contundente.

 “…describiría al hombre en su estado más vulnerable, como un niño, y a la sociedad en su forma más mortífera, en estado de guerra. Mi idea básica consistía en que la confrontación entre el individuo indefenso y la sociedad aplastante, entre el niño y la guerra, simbolizara la condición antihumana esencial.”

No es una novela recomendada para cualquiera...hay que tener el estomago en su sitio.
Y como el mío tiene tolerancia para una amplia gama de sensaciones, le agradezco enormemente a @yossibarzilai por la recomendación.

Jerzy Kosinski (1933-1991) novelista de orígen polaco judío tuvo muchos problemas cuando publicó ésta obra. El libro fue prohibido en Polonia y otros países de Europa Oriental, y el autor recibió amenazas personales.
Finalmente se suicidó en Nueva York.