23 nov. 2013

Intimidad de Hanif Kureishi




“Ésta es la noche más triste, porque me marcho y no volveré. Mañana por la mañana, cuando la mujer con la que he convivido durante seis años se haya ido a trabajar en su bicicleta y nuestros hijos estén en el parque jugando con su pelota, meteré unas cuantas cosas en una maleta, saldré discretamente de casa, esperando que nadie me vea, y tomaré el metro para ir al apartamento de Víctor.”

Así comienza y a la vez se resume el argumento de ésta novela.
Kureishi cava profundo y saca los pensamientos más sórdidos y ocultos del ser humano a partir de una decisión ya tomada.
Es un diálogo interno, abierto y honesto; un debate consigo mismo, la muerte del amor. La contraposición entre la pasión y el deber es contada sin tapujos, desnudando su alma sin temor a ser juzgado.
Reflexiona sobre el fracaso: "no es algo que se pueda controlar, no depende de uno", y el deseo: "Me interesa cómo nos sorprendemos a nosotros mismos y cómo quedamos reducidos por el deseo". Los instintos primarios surgen en el protagonista dando lugar a sentimientos confusos e inconfesables para cualquiera.
Es una obra compleja en su contenido, pero sencilla en su forma.


“La gente no quiere que disfrutes demasiado, creen que es malo para tí. Podrías empezar a desearlo a todas horas. ¡Qué perturbador es el deseo! Es un demonio que nunca duerme ni se está quieto. El deseo es travieso y no se pliega a nuestros ideales, y por eso tenemos tanta necesidad de ellos. El deseo se mofa de todos los esfuerzos humanos y los hace dignos de consideración. El deseo es el anarquista primigenio y el primer agente secreto; no es sorprendente que la gente quiera verlo arrestado y a buen recaudo. Y justo cuando creemos que lo tenemos bajo control, nos defrauda o nos llena de esperanza. El deseo me hace reír porque nos convierte a todos en idiotas. De todas formas, más vale ser idiota que fascista.”

Para leerlo tuve que tomar distancia de mis prejuicios y juicios, relajarme, no cuestionar al autor y disfrutar de éste maravilloso relato.

“Sin embargo, qué es lo que me hace creer que debería conseguir lo que quiero? Desde luego, no puedes estar reemplazando constantemente a la gente que no sacia tus necesidades.”

Hanif Kureishi es de orígen pakistaní nacido en Inglaterra. Ray Loriga (escritor y director de cine español) lo define así: Kureishi es un escritor joven, capaz de reconocer algo del desasosiego de kerouac y reciclarlo en un libro de colores y olores inconfundiblemente británicos y capaz de hablar de Sam Shepard, de los Rolling Stones, David Bowie, Scorsese, los Doors, Nick Lowe, Elvis Costello, los Sex Pistols o Ian Dury con propiedad, con un estilo sencillo y un sentido del humor brillante, pero no frío, que lo cuestiona todo, incluido al propio autor, con asombrosa sinceridad.