27 jul. 2014

Saca la lengua por Ma Jian


"En el Tíbet, la religión impregna cada gramo de la tierra. Hombre y Dios son inseparables; mitos y leyendas están interrelacionados. Allí la gente soporta sufrimientos que exceden la comprensión del mundo moderno. Escribo esta historia con la esperanza de poder comenzar a olvidarla."


En 1985 Ma Jian decide viajar al Tíbet en búsqueda interior de su fe budista, conocer otros paisajes y otra cultura. Lo que encuentra dista mucho de la imagen romántica que todos tenemos del Tíbet;  " al llegar a Llhasa, encontré una ciudad sitiada. El gobierno chino, que había "liberado" el Tíbet en 1950 estaba emprendiendo las celebraciones por el vigésimo aniversario de la Región Autónoma del Tíbet. A pesar de que el aire estaba lleno de música festiva, la atmósfera era tensa. La ciudad estaba en estado de sitio y los tibetanos mostraban mucha hostilidad hacia los chinos."

"Con el mismo sosiego con que las últimas nubes se desprendían de las rocas y piedras de oración para luego deslizarse por sobre la hondonada, aparecía el Lago Yamdrok. Cuando en la superficie del lago se espejaba el cielo azul, y sumergía los picos de nieve distantes, yo añoré tener a alguien en mis brazos. Este era el camino montañoso del Tibet Central."

A su regreso a Beijing se encerró en su cuarto y escribió sin pausa y frenéticamente éste maravilloso libro de relatos. Saca la lengua conjuga sus vivencias con mucha imaginación, que le permitió salvarse de perder la cordura.
Los diversos personajes con sus respectivas historias tienen en común unos rituales religiosos crueles y casi irreales, y el respeto por unas tradiciones que los lleva a pasar límites como los abusos sexuales dentro de las mismas familias. "Allí, la división entre realidad e imaginación se vuelve confusa, y en su vagabundeo, el hombre es empujado a lo profundo de una cultura ajena y cerrada."

El deseo de ver un "entierro a cielo abierto" descubre la historia de una mujer que se casó con dos hermanos y murió durante el trabajo de parto. "Los hermanos dieron vuelta el cuerpo de Myima, clavaron el cuchillo al comienzo de sus nalgas y lo hundieron hasta la planta de su pie."
Las cinco historias son duras de digerir, pero Ma Jian usa un lenguaje sencillo y delicado, diría que hasta sutíl para contar las cosas más increíbles. Incluidos los más bellos paisajes descritos con simpleza y pocas palabras. 
"La cadena de montañas se extendía por cientos de kilómetros, desnuda y silenciosa bajo el sol. A medida que anochecía, los rayos del atardecer cubrían las laderas con una luz de color rojo sangre."

Al final hay un epílogo escrito por Ma Jian que ayuda a comprender el todo del libro, y finaliza con una frase que me pareció muy interesante: "...de acuerdo con mi experiencia, los tibetanos pueden ser tan corruptos y brutales como el resto de nosotros; idealizarlos es negarles su humanidad."

Saca la lengua fue prohibido en China por considerarse un libro que no describía al Tíbet como el gobierno pretendía. Catalogado de obsceno y vulgar, hasta de pornográfico, fue sacado de circulación y se le prohibió a la gente leerlo. Eso exacerbó la curiosidad, por lo cual, el libro tuvo más éxito del previsto. Se compraba en el mercado negro.

Ma Jian se exilió a Londres donde sigue escribiendo en chino (su mujer es la traductora al inglés de todos sus trabajos), pero ninguno de sus libros se han publicado en China.