10 jun. 2014

Mientras agonizo de William Faulkner (Notas)


En un cuarto extraño debes vaciarte para poder dormir. Y antes de estar vacío para poder dormir, ¿qué eres? Y cuando te has vaciado para dormir, ya no eres. Y cuando estás lleno del sueño, nunca fuiste. No sé qué soy. No sé si soy o no soy. Jewel sabe que es, porque no sabe que no sabe si es o no es. No puede vaciarse para dormir porque no es lo que es y es lo que no es. Más allá de la pared sin lámpara oigo la lluvia cayendo sobre esa carreta nuestra, sobre la carga que ya no es de los que la talaron y serraron ni de los que la compraron, y que todavía tampoco es nuestra, aunque ya esté cargada en nuestra carreta, pues sólo el viento y la lluvia le dan forma para Jewel y para mí, que no estamos dormidos. Y puesto que el sueño es "no ser" y la lluvia y el viento son eran, ya no es. Pero la carreta es, porque cuando la carreta es era, Addie Bundren no será. Y Jewel es, luego Addie Bundren ha de ser. Y yo también he de ser, porque si no no podría vaciarme para dormir en un cuarto extraño. De modo que si aún no estoy vacío, soy es.
              Cuántas veces he estado tendido bajo un techo extraño batido por la lluvia, pensando en el hogar.


Mientras agonizo. Cuando se le preguntaba el origen de este título, Faulkner solía citar de memoria el parlamento de Agamenón a Odiseo en La odisea, libro XI: " Mientras agonizo, la mujer de los ojos de perro no me cierra los ojos cuando ya desciendo a Hades."