30 jun. 2012

Libertad de Jonathan Franzen




El retrato minucioso de una familia del Medio Oeste americano a lo largo de varias décadas adquiere en la prosa maestra de Jonathan Franzen un carácter universal. Ahondando en la vida íntima de unos personajes tan cercanos como identificables, la novela es una incisiva radiografía de nuestro tiempo que ha suscitado la admiración unánime de la crítica y los lectores de todos los países donde se ha publicado hasta la fecha.
 
Patty y Walter Berglund son miembros de una nueva y floreciente clase urbana, pioneros en la recuperación de un barrio degradado. Además de madre modélica y esposa perfecta, Patty es la vecina ideal, la que sabe dónde se reciclan las pilas y cómo escoger un colegio adecuado para los niños. Junto con su marido Walter, abogado ecologista y ferviente defensor de la bicicleta, aportan su grano de arena a la construcción de un mundo mejor. Sin embargo, la llegada del nuevo milenio pone la vida de los Berglund patas arriba. Su hijo quinceañero se instala en casa de los vecinos republicanos, Walter acepta trabajar para una compañía minera, y Richard Katz, antiguo compañero de Walter, rockero extravagante y mujeriego empedernido, cobra un protagonismo insospechado en la pareja.
 Pero aún más desconcertante es la evolución de Patty, que de ser la figura más activa del barrio se ha transformado en una mujer ensimismada en la búsqueda de su propia felicidad. Con una efectiva combinación de humor y tragedia, Franzen desgrana las tentaciones y las obligaciones que conlleva la libertad: los placeres de la pasión adolescente, los compromisos despreciados en la madurez, las consecuencias del anhelo desenfrenado de poder y riqueza que arrasa el país. Así, en los aciertos y errores de un grupo de personas que tratan de adaptarse a un mundo confuso y cambiante, Franzen ha pintado un cautivador retablo de nuestra época. 

20 jun. 2012

Adios a un gran fabulador

Ray Bradbury (1920-2012) está dentro de los muchos escritores que todavía no he tenido tiempo de leer.
En su carrera de más de setenta años ha inspirado a generaciones de lectores a soñar. Escribió cientos de cuentos y cerca de cincuenta libros, entre los que se encuentran  Crónicas marcianas (1950)3 y la novela distópica Fahrenheit 451 (1953).
Sobre su vida sé muy poco, por lo tanto solo voy a dejarles un párrafo de uno de sus mejores libros.
Estoy convencida que Ray Bradbury ha alimentado la fantasía y la ensoñación de miles de lectores y que a vivirá por siempre en sus libros y sus almas.



CRONICAS MARCIANAS


 
YLLA 

Tenían en el planeta Marte, a orillas de un mar seco, una casa de columnas de 
cristal, y todas las mañanas se podía ver a la señora K mientras comía la fruta 
dorada que brotaba de las paredes de cristal, o mientras limpiaba la casa con 
puñados de un polvo magnético que recogía la suciedad y luego se dispersaba en 
el viento cálido. A la tarde, cuando el mar fósil yacía inmóvil y tibio, y las viñas se 
erguían tiesamente en los patios, y en el distante y recogido pueblito marciano 
nadie salía a la calle, se podía ver al señor K en su cuarto, que leía un libro de 
metal con jeroglíficos en relieve, sobre los que pasaba suavemente la mano como 
quien toca el arpa. Y del libro, al contacto de los dedos, surgía un canto, una voz 
antigua y suave que hablaba del tiempo en que el mar bañaba las costas con 3 
vapores rojos y los hombres lanzaban al combate nubes de insectos metálicos y 
arañas eléctricas. 
El señor K y su mujer vivían desde hacía ya veinte años a orillas del mar 
muerto, en la misma casa en que habían vivido sus antepasados, y que giraba y 
seguía el curso del sol, como una flor, desde hacía diez siglos.  
El señor K y su mujer no eran viejos. Tenían la tez clara, un poco parda, de casi 
todos los marcianos; los ojos amarillos y rasgados, las voces suaves y musicales.  
En otro tiempo habían pintado cuadros con fuego químico, habían nadado en 
los canales, cuando corría por ellos el licor verde de las viñas y habían hablado 
hasta el amanecer, bajo los azules retratos fosforescentes, en la sala de las 
conversaciones.  
Ahora no eran felices.  

15 jun. 2012

Diario de la Arena

DIARIO DE LA ARENA
Autor: Hugo Burel
Editorial Alfaguara 2010
248 páginas



En 1974, Miguel Vernier pierde su empleo por imprimir un volante político. Después acepta trabajar en la soledad de ARENAS DEL ESTE, a pesar de que le advierten que el último hombre que trabajó allí enloqueció.

 El entorno mágico de la arenera, la monotonía del pueblo Arenales y el fondo enervante de la dictadura consiguen que la violencia y la locura se adueñen poco a poco del protagonista.
 La postergada y tardía lectura de El astillero de Onetti es una de las claves de ese proceso de enajenación, que contamina también al obsesivo teniente Molina. 
Acuciado por sus temores, el joven Vernier llega al límite de su razón y del mapa de la costa uruguaya. En medio del paisaje desolado, ese islote de arena encierra un misterio que se manifiesta en los inexplicables sucesos que allí ocurren.
 Confluyen en la obra el suspenso de una novela policial, el horror de un relato fantástico, la crítica de una obra de denuncia, la acción de una novela de aventuras y una sólida elaboración de personajes. Es también una historia de amor contrariado, sexo liberador. 

 “En el almacén el dueño comentó:
Este es el verdadero Arenales: viento y arena,
cinco cuadras para cada lado ya no hay
ni viento, ni se pisa o respira un solo grano
de arena. La cosa es acá, en este precioso
corredor y en esta miserable avenida única
que tenemos. Son casi tres meses de fastidio
y mal humor que solo se alivia cuando
el viento se pone del norte, fíjese que extraño.
Cada primavera se van quince personas
del pueblo y no vuelven más. Eso, sin contar
que hace como diez años que aquí no hay
nacimientos”.


Reseñado por  Simonita’s mother

 A decir de Simonita tampoco yo soy una experta para escribir de la vida de Hugo burel, ni tengo las herramientas para realizar una aproximación ilustrada acerca de su obra. El autor de Diario de la Arena es uruguayo, pertenece a una generación  de la post Guerra – segunda Guerra mundial- y que suma en su haber sueños, riqueza en su lenguaje, creación literaria y afecto por todo lo que sugiera la palabra cultura con mayúsculas.
Burel cita a Shakespeare en la primera pagina…” estamos hechos de la misma tela de nuestros sueños” como si el autor quisiera ubicarnos previamente a la lectura, en un lugar próximo al de los sueños. También nos ubica en su novela, en un tiempo próximo a la generación “de los sueños”. En 1974 al perder su empleo Miguel Vernier personaje principal de la obra decide irse de su ciudad y acepta un empleo en Areneras del Este donde la soledad de la arena y la cercanía del mar en la costa oceánica,  van moldeando su vida de a poco, casi sin dares cuenta. Lo curioso del relato es que Vernier no decide tomar ese trabajo porque le guste o porque sea su pasión, es solo una manera de huir de su ciudad por el miedo que le acecha por haber escrito unos panfletos de contenido político.
 A su vez, Vernier decide quedarse a vivir en la arenera, no porque le guste sino por una simple negación de lo que quiere realizar en su vida. El no quiere quedarse: ” cuando iba a irse- cuando creía que eso era posible- miro el cartel destartalado y los trazos retocados con un pincel inadecuado- el mismo lo había pintado a poco de llegar- y supo que no daría un paso mas y que la palabra Este era una señal , una indicación falsa para llegar al paraíso”. Como si el personaje, aun, diferenciando entre lo que seria su sueno para el, de lo que realmente es su realidad, hiciera sustantiva, su decisión de quedarse. El juego entre lo real e irreal esta definido en esa decisión que sin duda lo conduce a la locura.
 También subyace en la historia la idea de la imposibilidad de la realización de los sueños y su frustración. El quedarse a vivir en medio de la arena, en soledad, se convierte en un factor de sueño o pero que a la vez  lo invade y moldea. Es una señal descripta muy en detalle por Burel, de algo no querido, pero en el cual el personaje esta inmerso y que no puede salir mas. Así también, la descripción de la época hace pensar en un paralelo entre el sentimiento de  frustración, de lo no querido, pero que esta allí con los personajes y su tiempo. Ningún personaje en la obra alcanza lo que quiere o lo que suena. Lo significativo de sus vidas se va reduciendo a sus posibilidades reales y moldeando con ellas, hasta su aceptación definitiva. 
 El elemento arena es bien curioso, al traerlo. Por estar junto al mar por un lado y ser elemento de unión con la tierra ser tan inmenso y vasto, y, por otro, dar lugar a los sueno por su amplitud. La playa es un lugar al que se acude a menudo por inspiración. Uno se siente solo estando en una playa así como Vernier vive ese mismo sentimiento que termina abarcándolo y definiendo su vida. Ese “en solitario” se presenta como un sueño pero a la vez es su realidad. Y entonces es esa realidad que lo va definiendo y determina su final.
Creo que es una novela que vale la pena leerla no solo por lo meticuloso del relato sino por la riqueza de sus personajes y a la profundidad de pensamiento que nos lleva.