Diario de la Arena
DIARIO DE LA ARENA
Autor: Hugo Burel
Editorial Alfaguara 2010
248 páginas
En 1974, Miguel Vernier pierde su empleo por imprimir un volante político. Después acepta trabajar en la soledad de ARENAS DEL ESTE, a pesar de que le advierten que el último hombre que trabajó allí enloqueció.
El entorno mágico de la arenera, la monotonía del pueblo Arenales y el fondo enervante de la dictadura consiguen que la violencia y la locura se adueñen poco a poco del protagonista.
La postergada y tardía lectura de El astillero de Onetti es una de las claves de ese proceso de enajenación, que contamina también al obsesivo teniente Molina.
Acuciado por sus temores, el joven Vernier llega al límite de su razón y del mapa de la costa uruguaya. En medio del paisaje desolado, ese islote de arena encierra un misterio que se manifiesta en los inexplicables sucesos que allí ocurren.
Confluyen en la obra el suspenso de una novela policial, el horror de un relato fantástico, la crítica de una obra de denuncia, la acción de una novela de aventuras y una sólida elaboración de personajes. Es también una historia de amor contrariado, sexo liberador.
Creo que es una novela que vale la pena leerla
no solo por lo meticuloso del
relato sino por la riqueza de sus personajes y a la profundidad de pensamiento
que nos lleva.
http://www.elpais.com.uy/100728/pespec-504535/espectaculos/Hugo-Burel-La-novela-me-otorga-mucha-libertad-/
Autor: Hugo Burel
Editorial Alfaguara 2010
248 páginas
En 1974, Miguel Vernier pierde su empleo por imprimir un volante político. Después acepta trabajar en la soledad de ARENAS DEL ESTE, a pesar de que le advierten que el último hombre que trabajó allí enloqueció.
El entorno mágico de la arenera, la monotonía del pueblo Arenales y el fondo enervante de la dictadura consiguen que la violencia y la locura se adueñen poco a poco del protagonista.
La postergada y tardía lectura de El astillero de Onetti es una de las claves de ese proceso de enajenación, que contamina también al obsesivo teniente Molina.
Acuciado por sus temores, el joven Vernier llega al límite de su razón y del mapa de la costa uruguaya. En medio del paisaje desolado, ese islote de arena encierra un misterio que se manifiesta en los inexplicables sucesos que allí ocurren.
Confluyen en la obra el suspenso de una novela policial, el horror de un relato fantástico, la crítica de una obra de denuncia, la acción de una novela de aventuras y una sólida elaboración de personajes. Es también una historia de amor contrariado, sexo liberador.
“En el almacén el dueño comentó:
Este es el verdadero Arenales: viento y arena,
cinco cuadras para cada lado ya no hay
ni viento, ni se pisa o respira un solo grano
de arena. La cosa es acá, en este precioso
corredor y en esta miserable avenida única
que tenemos. Son casi tres meses de fastidio
y mal humor que solo se alivia cuando
el viento se pone del norte, fíjese que extraño.
Cada primavera se van quince personas
del pueblo y no vuelven más. Eso, sin contar
que hace como diez años que aquí no hay
nacimientos”.
Este es el verdadero Arenales: viento y arena,
cinco cuadras para cada lado ya no hay
ni viento, ni se pisa o respira un solo grano
de arena. La cosa es acá, en este precioso
corredor y en esta miserable avenida única
que tenemos. Son casi tres meses de fastidio
y mal humor que solo se alivia cuando
el viento se pone del norte, fíjese que extraño.
Cada primavera se van quince personas
del pueblo y no vuelven más. Eso, sin contar
que hace como diez años que aquí no hay
nacimientos”.
Reseñado por Simonita’s mother
A decir de Simonita
tampoco yo soy una experta para escribir de la vida de Hugo burel, ni tengo las
herramientas para realizar una aproximación ilustrada acerca de su obra. El
autor de Diario de la Arena es uruguayo, pertenece a una generación de la post Guerra – segunda Guerra mundial- y
que suma en su haber sueños, riqueza en su lenguaje, creación literaria y
afecto por todo lo que sugiera la palabra cultura con mayúsculas.
Burel cita a
Shakespeare en la primera pagina…” estamos hechos de la misma tela de nuestros sueños”
como si el autor quisiera ubicarnos previamente a la lectura, en un lugar próximo
al de los sueños. También nos ubica en su novela, en un tiempo próximo a la generación
“de los sueños”. En 1974 al perder su empleo Miguel Vernier personaje principal
de la obra decide irse de su ciudad y acepta un empleo en Areneras del Este
donde la soledad de la arena y la cercanía del mar en la costa oceánica, van moldeando su vida de a poco, casi sin
dares cuenta. Lo curioso del relato es que Vernier no decide tomar ese trabajo
porque le guste o porque sea su pasión, es solo una manera de huir de su ciudad
por el miedo que le acecha por haber escrito unos panfletos de contenido político.
A su vez, Vernier decide quedarse a vivir en
la arenera, no porque le guste sino por una simple negación de lo que quiere
realizar en su vida. El no quiere quedarse: ” cuando iba a irse- cuando creía
que eso era posible- miro el cartel destartalado y los trazos retocados con un
pincel inadecuado- el mismo lo había pintado a poco de llegar- y supo que no daría
un paso mas y que la palabra Este era una señal , una indicación falsa para
llegar al paraíso”. Como si el
personaje, aun, diferenciando entre lo que seria su sueno para el, de lo que
realmente es su realidad, hiciera sustantiva, su decisión de quedarse. El juego
entre lo real e irreal esta definido en esa decisión que sin duda lo conduce a
la locura.
También subyace en la historia la
idea de la imposibilidad de la realización de los sueños y su frustración. El
quedarse a vivir en medio de la arena, en soledad, se convierte en un factor de
sueño o pero que a la vez lo invade y
moldea. Es una señal descripta muy en detalle por Burel, de algo no querido,
pero en el cual el personaje esta inmerso y que no puede salir mas. Así también, la descripción de la época hace pensar en un paralelo
entre el sentimiento de frustración, de
lo no querido, pero que esta allí con los personajes y su tiempo. Ningún
personaje en la obra alcanza lo que quiere o lo que suena. Lo significativo de sus vidas se va reduciendo
a sus posibilidades reales y moldeando con ellas, hasta su aceptación definitiva.
El elemento
arena es bien curioso, al traerlo. Por
estar junto al mar por un lado y ser elemento de unión con la tierra ser tan
inmenso y vasto, y, por otro, dar lugar a los sueno por su amplitud. La playa es un lugar al que se acude a menudo por inspiración. Uno se
siente solo estando en una playa así como Vernier vive ese mismo sentimiento
que termina abarcándolo y definiendo su vida. Ese “en solitario” se presenta como un sueño pero a la vez es su
realidad. Y entonces es esa realidad que lo va definiendo y
determina su final.

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